Esta guía se propone ofrecer un conjunto de estrategias de lectura orientadas a fortalecer los procesos de preparación y el desempeño de los estudiantes.
Guía de Estrategias de Lectura - Saber Pro
Las Pruebas Saber Pro son el examen mediante el cual se evalúan las competencias académicas de los estudiantes universitarios próximos a culminar su pregrado. Esta prueba se lleva a cabo a nivel nacional y responde a una serie de propósitos bien definidos: medir la calidad de la educación superior, evaluar competencias genéricas y específicas, retroalimentar el proceso formativo de los estudiantes e instituciones, y abrir espacios de ventaja académica y laboral para los estudiantes destacados.
Dado su alto nivel de rigor y exigencia, estas pruebas representan un desafío para los estudiantes, quienes deben poner en práctica sus habilidades analíticas, interpretativas y argumentativas.
En este sentido, y considerando que la presentación de esta prueba constituye uno de los requisitos para obtener el título profesional, esta guía se propone ofrecer un conjunto de estrategias de lectura orientadas a fortalecer los procesos de preparación y el desempeño de los estudiantes. Asimismo, estas estrategias también pueden ser de utilidad para otras pruebas académicas y estatales que pongan a prueba las habilidades de razonamiento e interpretación.
Objetivo
Brindar un conjunto de estrategias de lectura que fortalezcan las habilidades de comprensión, análisis e interpretación de textos, con el fin de mejorar su desempeño en las Pruebas Saber Pro y en otros exámenes académicos que demanden competencias de lectura crítica.
Modelos de evaluación
Las preguntas del examen Saber Pro responden a determinados modelos de evaluación, es decir, formatos específicos que contemplan dinámicas de razonamiento definidas y orientadas a la valoración de diversas competencias. A continuación, se presentan dos de los modelos más frecuentes, con el propósito de reconocer sus características y establecer los métodos de preparación más adecuados para cada uno de ellos.
Modelo de lectura y análisis:
En este modelo, el estudiante debe reconocer e interpretar un estímulo (texto, gráfico, imagen, esquema, etc.) y llevar a cabo un proceso de análisis para responder correctamente una pregunta. Por lo general, este modelo, más que un proceso de lectura superficial y memorístico, requiere habilidades de análisis e interpretación complejas.
A continuación, se presenta un ejemplo:
Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación [Icfes]. (2018). Cuadernillo de preguntas: Módulo de razonamiento cuantitativo. Saber Pro.
Como se evidencia, se presenta una breve presentación textual, una información gráfica (en este caso, una tabla) y una pregunta que se desprende de dicho planteamiento.
Así, el proceso de razonamiento ideal para llegar a la respuesta sería el siguiente:
Reconocimiento: se lee con atención la presentación de la información gráfica con el fin de entender a qué hace referencia.
Observación: se registra la información primordial de la tabla, en este caso, las variables: magnitud y cantidad de sismos.
Análisis de información: esta parte del proceso suele ser la clave de la respuesta. Se abstrae la información de la tabla y se llevan a cabo relaciones con base en los datos. En este caso, una de las relaciones que se puede llevar a cabo es que la cantidad final de sismos de 5,0 - 5,9 es diametralmente más alta que la cantidad final de sismos de 8,0 - 8,0. En otras palabras, según los datos de la tabla, los sismos de menor magnitud son más frecuentes.
Análisis de las opciones: se examina la pertinencia de cada una de las respuestas ofrecidas y se contrasta con la conclusión obtenida mediante el proceso de análisis.
Teniendo en cuenta estas consideraciones respecto al proceso de razonamiento para responder la pregunta, se puede aplicar a la pregunta en cuestión de la siguiente manera:
Un sismólogo afirma que en cualquier año era más probable que hubiera sismos de baja que de alta magnitud. Según el registro histórico, la relación que justifica la opinión del sismólogo es:
A. A mayor magnitud, mayor cantidad de sismos. (Los datos de la tabla indican que los sismos de mayor magnitud son los menos frecuentes. Se descarta).
B. A mayor magnitud, menor cantidad de sismos. (Esto coincide con la información de la tabla y la conclusión previamente establecida, además de que se alinea con los términos en los cuales está planteada la pregunta. Se contempla).
C. A mayor cantidad de sismos, menos magnitud de los mismos. (Se invierte el orden de exposición de las variables: ahora se refiere primero la cantidad que la magnitud. Si bien la relación es similar al análisis realizado, en este caso, la pregunta se plantea desde la variable magnitud, no desde la variable cantidad. Se descarta).
D. A mayor cantidad de sismos, mayor magnitud de estos. (La información de la tabla no respalda esta información. Se descarta).
Así, se puede definir que la respuesta correcta es la B.
Es importante llevar a cabo un proceso de lectura atenta e interpretación basada en los datos expuestos para que la elección de la respuesta sea la correcta. Este proceso, en muchos casos, será más exigente o enrevesado según el nivel de complejidad de la pregunta o la cantidad de información presentada, pero un proceso ordenado de análisis facilitará significativamente la resolución de problemas.
Pruebas de juicio situacional
En este modelo, se le presenta al estudiante un escenario simulado que contiene uno o varios problemas o conflictos. A partir de la información expuesta y los problemas presentados, el estudiante debe valorar las alternativas indicadas y, con base en una fuente de autoridad, seleccionar la que considere correcta. En otras palabras, el desafío de este modelo es aplicar los lineamientos de una normatividad o fuente a un caso contextualizado, por lo cual la capacidad memorística no basta para resolver este tipo de pruebas.
A continuación, se presenta un ejemplo:
Como se evidencia, se expone un caso contextualizado en el que hay un rol (funcionario) y un problema (error de redacción). Esta pregunta requiere que se asuma el rol y se aplique un conocimiento al caso específico que se plantea, de manera que la memorización de los lineamientos gramaticales no es suficiente para responder la pregunta, sino que es necesario saber aplicar dichos lineamientos en contextos textuales concretos.
Así, el proceso de razonamiento ideal para llegar a la respuesta sería el siguiente:
Reconocimiento: se lee atentamente el caso y se identifican los elementos fundamentales, a saber, el contexto, el rol y la tarea por resolver.
Identificación del problema: determinar cuál es exactamente la dificultad a resolver. En este caso, se trata de un error de redacción; más específicamente, un problema de concordancia.
Alineación con el criterio: la deliberación de la respuesta debe estar respaldada por una fuente de autoridad con la cual los estudiantes ya deberían estar relativamente familiarizados. En este caso, la fuente de autoridad es la Real Academia Española de la Lengua.
Análisis de las opciones: considerando los lineamientos pertinentes (RAE), se contrasta cada alternativa.
Decisión: se selecciona la respuesta que mejor se ajusta a los lineamientos.
Considerando cada uno los pasos de este proceso de razonamiento, se puede llevar a cabo la aplicación en torno a la pregunta anteriormente descrita:
Respecto al error relacionado con el problema de concordancia en uno de los apartados del informe, el funcionario debe
A. Escribir "El grupo de analistas elegidos presentó un total de 1000 PQR" para garantizar la concordancia entre el núcleo del sujeto y el verbo. (El sustantivo “grupo” concuerda con el verbo “presentó”, con lo cual se cumple la concordancia de número entre sujeto y verbo, como lo dispone la RAE. Se contempla).
B. Escribir "El grupo de analistas elegidos presentaron un total de 1000 PQR" para mantener la concordancia entre el verbo y el sustantivo "analistas". (El verbo “presentaron” concuerda en número con los modificadores “analistas elegidos”, no con el núcleo, que es “grupo”. Se descarta).
C. Escribir "El grupo de analistas elegidos presentarían un total de 1000 PQR" para favorecer la concordancia con un matiz de posibilidad. (Se cambia el modo del verbo para dar un matiz hipotético, pero sigue estando en plural, por lo cual no concuerda con “grupo”. Se descarta).
D. Escribir "Los grupos de analistas elegidos presentaron un total de 1000 PQR" para conservar la concordancia en plural entre los elementos del sujeto. (El núcleo del sujeto pasa a ser plural, de manera que “grupos” concuerda en número con “presentaron”; sin embargo, el cambio de singular a plural puede ser inadecuado, ya que en la frase original se establecía “grupo”, en singular, como núcleo del sujeto. Se descarta).
En este sentido, con base en los lineamientos establecidos por la RAE, se define que la opción correcta es la A.
El reconocimiento del problema o evento crítico es fundamental para su resolución, pero también es necesario tener la capacidad de aplicar los conocimientos en cuestión a los contextos en que se requiere. Por tanto, es necesario considerar que el enfoque de las jornadas de estudio no debe ser memorístico, sino orientado a procesos de análisis específicos y la aplicación de los conocimientos en situaciones concretas.
A este respecto, conviene tener en cuenta algunas consideraciones a propósito de las estrategias de estudio ideales para este tipo de pruebas, ya que, independientemente de las competencias lectoescritoras de los estudiantes, si no se lleva a cabo una buena preparación previa, es posible que el desempeño refleje solo parcialmente sus capacidades y no el verdadero nivel de desarrollo de sus competencias.
Estrategias de estudio
Las Pruebas Saber Pro y demás exámenes similares se proponen evaluar conocimientos y competencias generales, no saberes a corto plazo. Por tanto, la preparación para estos exámenes debe tener en cuenta estos objetivos para responder apropiadamente. En este sentido, a continuación, se sugieren algunas estrategias de estudio que pueden resultar convenientes para mejorar el desempeño en la presentación de las pruebas:
Priorizar la comprensión sobre la memorización: como se ha referido, los modelos están diseñados precisamente para no evaluar la capacidad de memorización, sino la capacidad de comprensión y aplicación de conocimientos. Por tanto, durante las jornadas de estudio, es necesario hacerse algunas preguntas constantemente:
- ¿Entiendo o solo puedo memorizarlo?
- ¿Soy capaz de aplicar este conocimiento en diversos contextos?
Dependiendo de la respuesta a estas preguntas, se puede determinar si la preparación va por buen camino o si es necesario hacer algunos ajustes.
Familiarizarse con la prueba: la prueba maneja formatos bien definidos, por lo cual, entre mejor se reconozcan estos formatos, mejor será la respuesta a los desafíos que estos plantean. Para esto, se pueden consultar preguntas de años anteriores publicadas, videos ilustrativos y demás contenido disponible en internet. Esto será de gran utilidad a la hora de enfrentarse a la prueba en cuestión, ya que facilitará la identificación de los procesos de razonamiento que esta demanda.
Justificar las respuestas: durante las jornadas de preparación, es conveniente resolver los problemas siempre con un criterio determinado, y no de una manera tentativa o aproximativa, ya que la obligación de justificar la elección de una respuesta genera la necesidad de comprender e interiorizar los conocimientos.
Resolver simulacros: las pruebas, además de la complejidad conceptual, contemplan otros desafíos, como la necesidad de realizar procedimientos complejos de diversa índole (matemática, textual, análisis de imágen, lengua extranjera, etc.) o el manejo del tiempo. Cuando se resuelven simulacros, se desarrollan herramientas de agilidad mental y resolución de problemas, lo cual, de cara a la presentación de las pruebas, puede marcar la diferencia de manera decisiva (remítase al banco de preguntas).
Analizar errores: una de las ventajas de la preparación previa es que permite no solo resaltar los aciertos y progresos, sino que también abre un espacio de autocrítica a propósito de los fallos en los procesos de razonamiento en los que se incurre. La reflexión en torno a estas falencias es vital para corregir y encaminar apropiadamente la preparación, enfatizando en aquellos aspectos que generan mayor dificultad.
Desarrollar hábitos continuos de lectura: el hábito de la lectura favorece la capacidad de comprensión e interpretación de la información, lo cual se evalúa con énfasis en las pruebas. Por tanto, los hábitos de lectura ayudan a ejercitar y aplicar estas capacidades en contextos situados, fortaleciendo progresivamente las competencias que permiten la resolución efectiva de problemas.
Recomendaciones para el desempeño durante la prueba
Más allá de la preparación y el mecanismo cognitivo detrás de cada respuesta, es importante tener en consideración otros factores durante la presentación de la prueba. A continuación, se presentan algunas recomendaciones relacionadas con el desempeño durante la prueba como tal, con el fin de mejorar el desenvolvimiento y elevar las posibilidades de que los resultados sean sobresalientes.
Administrar el tiempo: es elemental considerar el factor tiempo para que la jornada sea exitosa. Un buen truco es revisar el tiempo total de la prueba y dividirlo entre la cantidad de preguntas; de esta manera, se puede deducir el promedio de tiempo que se tiene por pregunta. Ejemplo:
- La prueba dura 4 horas y 20 minutos, y se plantean 178 preguntas.
- 4 horas y 20 minutos son 260 minutos.
- 260 ÷ 178 = 1,46 (1 minuto y 28 segundos por pregunta).
Muchas preguntas pueden responderse en 30 o 40 segundos, con lo cual se puede ir ganando tiempo útil para las preguntas de mayor dificultad o para la pregunta de comunicación escrita, que es abierta y requiere un desarrollo más amplio.
Fundamentar cada respuesta: idealmente, cada respuesta debe estar fundamentada por una justificación convincente. Si no la hay, vale la pena revisar de nuevo la información para llegar a una conclusión clara.
Uso estratégico de la hoja de operaciones: la logística de la prueba facilita una hoja en blanco que sirve para realizar operaciones y anotaciones generales. Es de gran utilidad utilizar esta hoja para anotar datos importantes, señalar información o palabras clave, realizar operaciones matemáticas y demás acciones que favorezcan la retentiva y la resolución rápida y eficaz de problemas. Asimismo, el cuadernillo es de uso propio, por lo cual se puede subrayar información para facilitar la interacción visual con los datos expuestos.
Calma ante preguntas difíciles: hay preguntas que requieren mayor concentración dada su dificultad. Es conveniente conservar la tranquilidad, releer si es necesario, hacer las anotaciones pertinentes y sacar conclusiones coherentes, incluso si esto toma más tiempo que el promedio de preguntas. Como se refirió anteriormente, hay preguntas que se resuelven con mayor facilidad, de modo que dedicar más tiempo a algunas preguntas de complejidad alta no es descabellado.